The Divine Sensitivity
- Antonella Isabel Torcasio

- 23 mar 2025
- 1 Min. de lectura

Los sensibles caminan más cerca de
la divinidad porque sienten
el mundo con el alma desnuda.
Lloran con la luna y ríen con el sol;
llevan en la piel la herida
abierta de lo eterno,
en los ojos, la marea infinita.
Son faros en la tormenta,
luz en la penumbra,
aunque a veces su propia claridad
les queme la piel.
Sienten el mundo con el alma desnuda,
como si cada latido fuera suyo,
como si el viento les susurrara
secretos que otros no pueden escuchar.
No es fragilidad lo que los define,
sino la valentía de arder sin miedo,
de sostener la luz
aunque a veces duela.
Porque la sensibilidad
es fuego que no se consume,
es un puente entre lo humano y lo divino,
es la voz callada del universo
hablando a través de su alma en llamas.








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